Escribir nunca estará devaluado. Está devaluado pagar por leer. Se ha
devaluado el negocio, no la actividad. Siempre habrá quien escriba
porque necesite expresarse sin que el tiempo, y el olvido, apague la
creación.
Don dinero nos ha convencido de que hay que huir en verano. Huir
de nuestra vida, para creer que nos podemos permitir otra, pero cortita.
Y, así, sublimar lo inasequible para nuestro bolsillo, convenciéndonos
de que podemos, pero solo un poco. Vamos, que somos idiotas.
La riqueza no da la felicidad porque hay ricos infelices. Las aves no vuelan porque existen gallinas y avestruces.
El prime time televisivo es la respuesta a muchas preguntas.